Igualdad en las Administraciones Públicas, ¿qué puedo hacer yo?

Considero que la educación es clave para poder cambiar la mentalidad en materia de igualdad. No debemos ser pasivos y todo el mundo debemos contribuir con nuestro granito de arena a que las cosas sean más justas. Algunas de mis ideas, desde mi humilde ámbito de actuación, serían:

Creo que las Administraciones deberían fomentar e incentivar la realización de cursos de formación en materia de igualdad y no discriminación entre el personal. Yo, personalmente, he hecho varios y sigo formándome y ampliando mis conocimientos de forma que cada vez tenga una base más sólida y una mentalidad más crítica que me permita tener puestas siempre las gafas violetas, aplicar la igualdad de género en todos los conceptos de la vida y de mi trabajo, ser capaz de aplicarla de forma transversal en todo y romper con los estereotipos arraigados en la sociedad.

Entiendo que la utilización de un lenguaje inclusivo y no sexista es clave en la Administración pública. Considero que como empleados públicos debemos hacer un esfuerzo por utilizar el lenguaje correctamente en general y, en particular, hacer un especial énfasis por utilizar un lenguaje no sexista. Creo que, aunque nos pueda parecer irrelevante, nuestro lenguaje cala en la gente que nos rodea y en los administrados con los que nos relacionamos y comunicamos. Yo intento hacer un esfuerzo e incluir en mi vocabulario términos inclusivos y usar un lenguaje no sexista para así llegar a adquirir un hábito de usarlo en la vida diaria y aplicarlo también en el trabajo, en la redacción de correos o documentos, al dirigirme a los compañeros, etc.

Velar porque no exista discriminación en el acceso a las medidas de conciliación y corresponsabilidad desde las unidades de personal, y yo respecto del personal de mi equipo que pudiera solicitar o tener derecho al disfrute de dichas medidas.

Estar vigilantes y saber reaccionar ante un caso de discriminación o desigualdad de género y ponerlo en conocimiento de quien corresponda si se diera el caso.

Rechazar las bromas y chistes machistas que todavía tenemos que escuchar de algunos compañeros, o de gente en la vida diaria. Yo no me privo de comentar la poca gracia y lo poco apropiado que son algunos comentarios. Creo que no podemos ser cómplices de determinadas actitudes.

Respecto al acceso de las mujeres a determinados puestos, se escapa de mi competencia el poder hacer algo. Creo que son los directivos y altos cargos los que pueden contribuir a romper el famoso techo de cristal y facilitar el acceso de las mujeres a puestos altos.


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